Entre las formas más comunes de alimentación hoy en día destacan:
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Comida rápida: muy popular entre los jóvenes, es alta en grasas y calorías, pero baja en nutrientes esenciales. Su consumo excesivo puede perjudicar la salud general y el equilibrio hormonal.
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Vegetarianismo y veganismo: cada vez más jóvenes optan por estos estilos de vida, que pueden ser saludables siempre que se planifiquen bien para asegurar proteínas, hierro y vitamina B12.
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Dieta alta en azúcar: el consumo excesivo de azúcar (dulces, refrescos, galletas) puede aumentar los niveles de cortisol, la conocida “hormona del estrés”, producida por las glándulas suprarrenales.

Cortisol, estrés y sistema nervioso
El cortisol regula el metabolismo, la respuesta al estrés y el sistema inmunológico. Sin embargo, cuando está elevado constantemente, mantiene al cuerpo en un estado de alerta permanente que afecta el funcionamiento del sistema nervioso —el complejo conjunto de neuronas y estructuras encargadas del control y la comunicación dentro del cuerpo.
Este estado de alerta puede generar problemas durante el sueño, como el bruxismo nocturno: el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes mientras dormimos. El bruxismo también puede presentarse durante el día, aunque es más común en la noche.
Consecuencias del bruxismo nocturno
El bruxismo puede pasar desapercibido hasta que aparecen daños visibles o molestias, y está relacionado con otros trastornos del sueño, como el ronquido o la apnea.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
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Dientes desgastados, astillados, flojos o fracturados.
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Dolor o sensibilidad dental.
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Tensión, cansancio o bloqueo en los músculos y articulaciones de la mandíbula.
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Chasquidos o ruidos al mover la mandíbula.
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Dolor en mandíbula, cuello, cara y sensación de dolor similar al de oídos.
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Dolores de cabeza en las sienes.
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Problemas para dormir, que afectan también a la pareja.
Cómo la dieta moderna influye en todo esto
El consumo elevado de azúcar y alimentos procesados puede aumentar el cortisol y alterar el sistema nervioso, elevando la probabilidad de padecer bruxismo y afectando la calidad del sueño y la salud dental.
Ahora que conoces el vínculo entre la dieta, el cortisol y el bruxismo nocturno, puedes tomar mejores decisiones para cuidar tu salud física y emocional. Cambiar hábitos alimenticios y manejar el estrés son claves para proteger tus dientes y tu bienestar general.