Cuando estamos bajo estrés, nuestro cuerpo reacciona de maneras que a veces ni notamos… como apretar los dientes. Este hábito, conocido como bruxismo, es una contracción involuntaria en la que los dientes superiores e inferiores se aprietan o rechinan sin un propósito funcional. Puede ocurrir tanto en niños como en adultos, de día o de noche, aunque en la noche es más difícil de controlar porque no somos conscientes de ello.
La clave para reducirlo puede estar en regular tu sistema nervioso.
El sistema nervioso es la red de comunicación de nuestro cuerpo, formado por millones de neuronas que transmiten impulsos eléctricos para coordinar funciones: desde movimientos voluntarios como caminar o sujetar objetos, hasta funciones automáticas como la digestión o la respiración. También procesa la información sensorial y nos ayuda a reaccionar ante el dolor o el peligro.
Cuando este sistema está en calma, nuestro cuerpo también lo está. Pero si vivimos en tensión, se activan respuestas que nos hacen contraer músculos… y ahí es cuando podemos apretar los dientes.
Cómo regular el sistema nervioso y ayudar a tu sonrisa
Una de las vías más efectivas es a través de técnicas de regulación vagal. El nervio vago, también llamado nervio craneal X, es el principal del sistema nervioso parasimpático, el encargado del descanso y la digestión. Mantenerlo activo favorece la relajación general del cuerpo.
Algunas herramientas para estimularlo:
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Meditación
Esta práctica ayuda a centrar la atención, estar presente y soltar pensamientos acumulados. Favorece la calma física y mental, lo que puede disminuir la tensión mandibular. -
Yoga
Más que una actividad física, es una unión entre cuerpo, mente y respiración. Mejora la flexibilidad, reduce el estrés y ayuda a liberar tensiones, incluyendo las que provocan bruxismo. -
Respiración consciente
Inhalar profundamente y exhalar de forma lenta y controlada ayuda a regular el sistema nervioso. Practicarla unos minutos al día puede marcar la diferencia.
Incluso los más pequeños pueden beneficiarse: sentarse en calma, respirar despacio, pensar en algo agradable o estirarse como un gato con posturas de yoga puede relajar el cuerpo y proteger los dientes.
Recuerda: tu cuerpo es sabio. Cuando lo ayudas a relajarse, él también te cuida. Así tus dientes se mantienen sanos y tu sonrisa luce radiante.
En resumen, sí es posible “resetear” tu sistema nervioso. Practicar meditación, yoga y respiración consciente no solo te ayudará a sentirte más tranquilo, sino que también puede ser una gran aliada para reducir o prevenir el bruxismo.